Amar y Soltar

Un taller exquisito, basado en el libro del mismo nombre.

Para cerrar asuntos inconclusos sobre el amor, el desamor, la infidelidad, el resentimiento, dejar partir a los que amaste y ya no están, para aceptar tu vida tal y cómo es y mucho más.

La búsqueda de toda persona termina cuando puede ver y sentir de cerca el AMOR, sin apegos. Buscar, encontrar y soltar, amar a nuestros hijos, pareja, familia y soltar —pero soltar amando— es el sentido verdadero de la vida.

Amar y Soltar es un taller intimo e impactante

LIBRO IV. Amar y Soltar

La trampa que existe al amar
irremediablemente es el apego. 
—¿Y cómo le hago, Tío Pancho, 
para no caer en ella?
—Amar es soltar… con amor. No hay de otra.
—Y repitió—: créelo no hay de otra.

Algún día, 
en algún lugar, te encontraré.
Y cuando te vea, te mire,
estoy seguro que me conoceré.
Y ahí, en ese preciso momento,
se acabará la búsqueda.

Un maestro que sabe…

Hace no mucho fui a ver a Jorge Bucay a Mérida y compartió algo que me pareció muy importante y que me ayudará a hablar del Tío Pancho, a quien admiro profundamente, no sólo por ser mi padre.
Hay cuatro tipos de personas: el igno-rante, el buscador, el maestro y el sabio.
El ignorante no sabe que no sabe y el único camino para ayudar a cambiarlo es llevándolo de la mano con amor.
El buscador sabe que no sabe y ese es un buen inicio, porque puede encontrar en él mismo las preguntas. Está ávido por conocer, de saber, y el camino a emprender por él es estudiar, leer, buscar, aprender. Pero si no lo hace se convertirá en un negador, en un necio.
Después viene el maestro, el cual ya sabe que sabe, y lo mejor de todo es que busca compartirlo, y en esto consistirá el camino que lo lleve a convertirse en un sabio. Pero de no hacerlo así, de no compartir lo que sabe, se quedará como un soberbio que cree saberlo todo.
Y por último el sabio, quien no sabe que todo lo sabe, y a quien además ya no le importa saber. Lo único que lo hará crecer en su sabiduría quizás sea el tiempo.
Es por eso que les presento a un maestro que sabe, y que lo que sabe lo comparte con todos ustedes con mucho amor. Y que, por supuesto, está en camino de convertirse en un gran sabio.

Ixchel Amezcua
Centro Gestalt Tamaulipas

Decir adiós

De nuestra vida se marchan
salud, dinero, amigos, familia.
En ocasiones la ilusión y la esperanza. Algo nuestro también se marcha a cada instante.
Y el dolor que experimentamos por todos estos adioses es real, muy humano, provocado por querer que siga cerca lo que amamos.
O por resistirnos a perder lo que nos hace sentirnos seguros, felices, plenos, aunque sea por instantes.
"Lo que más duele siempre es no tomarnos un momento para decir adiós a lo que se ha perdido". (Pi, en la película Una historia extraordinaria).
El Tío Pancho siempre quiere decir adiós a lo que se marcha… aunque ya no vuelva nunca más.
Y musitó: 
—Cómo duele que esté alejado de ti o ya no esté lo que has amado con todo tu ser. 
Llorando, como un niño que ha perdido a su mamá en la feria, el Tío Pancho se marchó.

¿Qué es el amor, abuelo?

Eso le pregunté. Fue en 1989, a las siete de la tarde. Todavía me acuerdo: en Insurgentes, en la sala Aurobindo, la primera sala de yoga que existió en México.
Era aparentemente un viejecillo, me di cuenta de inmediato que era un sabio disfrazado con ese cuerpo, con esas ropas. 
Zenaido Maldonado se llamó en vida. Con sus barbas blancas, vestido blanco y su sonrisa tierna, sentías que te decía todo aunque no le preguntaras nada. Además sostenía una flor en sus manos.
—¿Para usted qué es el amor? —le pregunté.
—El amor verdadero es sufrimiento. Cuando amas, aunque intentes hacerlo sin apegos, cómo dicen por ahí, como quiera existe siempre una dosis de sufrimiento. El desapego de verdad llega con los años, cuando despiertas o estás ya casi al final de tu vida. Como ahora yo, sin temor ni angustia ante tu inminente partida.
—¿Entonces el amor es sufrimiento y no hay de otra? —le volví a preguntar esperando otra respuesta.
—Sí, así es y no hay de otra. Cuando amas, te amas a ti y amas al otr @. Y al pensar en la distancia que los pueda separár, o en la posibilidad de perder a quien amas, o que se enferme, o que ya no esté para cuando regreses, o cuando te preocupas por su seguridad, ahí está asomándose, en tu amor, un poco de sufrimiento mezclado con beatitud. Cuando amas te sientes pleno, pero también recibes tu dosis de sufrimiento. No hay de otra.
Y terminó rotundo, diciéndome: 
—Si no quieres sufrir, no ames. Pero si amas, sobre todo como tú sabes amar, Tío Pancho, habrá sufrimiento. Si no quieres pagar tu dosis, simplemente no ames.
Entonces se fue caminando, sonriendo. En su cara estaban mar-cadas todas sus dosis. Y dejando la flor en mis manos, me dijo: 
—Tío Pancho, sigue amando a pesar de todos los pesares. Créelo, es lo que más vale la pena en este navegar por el incierto mar de nuestras vidas.
Y yo a ustedes, sobrinos, les digo que amen profundamente. Es mi deseo, mi anhelo, mi ilusión y esperanza. Amen a pesar de todos los pesares.
…Y dándole una flor en sus manos a su sobrino más querido, el Tío Pancho se fue, repartiendo abrazos y buenos deseos para todos.

Sólo hay un remedio…
Esta frase es del escritor estadounidense Henry David Thoreau (1817-1862), y el Tío Pancho se las pasa al costo:

Sólo hay un remedio para el amor:
amar más.

El Tío Pancho hablando de la neta


—Tío Pancho, contéstame esto que no me deja dormir.
—¿Qué es querido sobrino? Tú pregunta y yo te respondo con lo primero que se me venga a la mente.
—¿El amor?
—Es la bebida predilecta de todo náufrago.
—¿Y el desamor? 
—Es el olvido prematuro de quien más te amó.
—¿Y el odio?
—Es apuñalarte a ti mismo cada vez que llega el recuerdo de lo que te "lastimó".
—¿Y la tristeza?
—Es el antídoto ante el olvido del amado.
—Por último, Tío Pancho: ¿y el sexo con el amad@?
—Es recordarte que eres inmortal.
—¿Y la pasión?
—¡Mmmhh! Es lo que te lleva como un río a su cascada.
¿Sabes que vas a morir?
—¿Sabes que por más tiempo que pase en tu vida, no es mucho el que tendrás? Ya no hay tiempo para postergar…
—¿Para postergar qué, Tío Pancho?
—¡Tus sueños, tu pasión! Lo que es más importante en tu vida. 
Ya no hay tiempo para aquello que le dará amor y alegría a tu vida, para vivir con un sentimiento de paz y completitud. Esas experiencias ya no pueden esperar
Créelo ya no hay tiempo. ¡Sólo tienes un instante!

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